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viernes, 14 de marzo de 2014

¡Omulú no es el Tío Cosa!

“Tío cosa, tío Cosa!! Jajaja!” dice la bobería en las Llamadas al ver los atuendos sagrados del Orixá africano Omulú-Xapaná cubierto de “palha da costa” hasta los pies, dueño de los secretos de la muerte y de la tierra de donde venimos y hacia donde vamos. “Tío cosa!” repitieron desde la Delegación Argentina en el 2012 desfile santiaguero del Festival del Caribe.

¡Increíble! Sin embargo, lo vivimos.

“Es una broma” dicen. Y se escudan en la canalla impunidad del “chiste” para dar un golpe al hígado de la sensibilidad ajena.

Hay que implorar paciencia y explicar a esa gente; muchas veces alegre de alcohol y no de alegría natural; cuál es la diferencia y el error ¡gravísimo!! -casi una profanación- de confundir una figura sagrada del panteón africano, con un monigote de una serie norteamericana, inventado hace muchas décadas para contribuir al control social con un arma de colonización ideológica poderosa como es la industria del entretenimiento televisado. Por esa vía nos han impuesto un sinfín de modelos de vida y costumbres.

En el Río de la Plata todavía muchos creen que son y quieren ser, más europeizados que en Europa y más yanquis que en EEUU. Algunos son víctimas de la ignorancia, y otros eligen no comprender, fingir que no entienden o directamente les resulta más cómodo no saber.

Está todo bien, pero defendamos las raíces originarias por siglos invisibilizadas de nuestro país que no solo fue conformado por invasores europeos. Acá había etnias y culturas autóctonas o indígenas, y fueron traídos a la fuerza africanas y africanos esclavizados. Después ya todo se mezcló y así continúa el casi rutinario mestizaje producto de las migraciones en el mundo. Pero aquello que nos hizo ser lo que somos no debe olvidarse, ni menospreciarse ni relegarse.

Burlarse de un ícono espiritual africano comparándolo con un personaje cómico -especie de macaco peludo- de una serial norteamericana, no es solo una falta de respeto hacia el símbolo religioso milenario proveniente de la cultura afro, sino que denota una brutal carencia de nuestra identidad uruguaya.

Es muy exuberante la oferta cultural externa. Muy poderosa política y económicamente.

Añeja y estructural, se reproduce a si misma sin ningún esfuerzo ya que estamos inmersos en ella, sin ningún tipo de equidad con otros mensajes de culturas minoritarias que carecemos de expresiones públicas o de la mass media, con lo cual, no existimos. Esa desigualdad, esa injusticia endémica es tácitamente aceptada y se ve “raro” a quien la cuestiona. Y cuánto lo sufrimos.

Es simple; nos reímos siempre de los mismos y ensalzamos y valorizamos siempre a los mismos. Así nacen nuestros niños destinados a mamar estereotipos enraizados por las hegemonías culturales y aculturizantes que ahogan toda manifestación que no sea la dominante.

Nada de trato igualitario, aunque haya leyes que consagran derechos sociales o culturales. Y si se quejan, que se les haga notar que la mayoría de ellos mismos están felices de que todo quede como está, pues nos han educado durante generaciones para no percibir la subalternidad que padecemos.

Fiesta del tambor de candombe en Uruguay es fiesta de tradiciones africanas…. ¿Cómo no respetar esa cultura y sus ancestros?

Pedimos por favor en nombre de la convivencia ciudadana: moléstese un poco en aprender y así no ofender.

Se agradece.

SUSANA ANDRADE - ATABAQUE

miércoles, 19 de febrero de 2014

Oraciones a los Orixás

ORACIÓN A LA NATURALEZA

¡SALVE BARÄ-EXU! El primero en ser ofrendado. Orixá sin principio ni fin, dueño del movimiento. Caprichoso y pícaro, misterioso y divino. El que va y viene del Aye al Orum transportando los ruegos de dioses y hombres. La fecundidad de la tierra y de los vientres femeninos, necesitan de la virilidad que representas. Caminos abiertos hacia la abundancia nos otorgues. Alupo y Laroie por siempre.

¡ATOTÓ OMULÚ! Protector de las Almas Benditas y carcelero de las que no lo son. Tras vestiduras de paja y caracoles, ocultas tu belleza incomprensible a ojos profanos. Con blancas flores de maíz te colmaremos, para que la humanidad no sea arrasada por las guerras y las enfermedades. Salud te pedimos y que nos libres de la peor de las pestes en la tierra: la envidia.

¡CADEIA PUEBLO AFRICANO! Venciendo el sojuzgamiento y la humillación de la esclavitud, perpetuaron el culto a los dioses-orixás, ante quienes también el blanco hoy se inclina. La alegría y cadencia de tu raza, sean contagiando incesantemente nuestras vidas, para que la risa nacida del corazón no nos falte.

¡AVOVÓ PRETOS VELHOS! Un halo de vuestra sabiduría y paz nos ilumine, a fin de afrontar con mansedumbre los problemas y discernir verdaderamente si lo son. Permítannos ser humildes para reconocer un error, escuchar un consejo y saber callar a tiempo. Ayúdennos a amar el amor.

¡OKÉ CABOCLOS DE OXOSSE! Dénnos trabajo y salud y sembraremos el mundo de hijos de Dios, que se transformarán en cosechas de abundantes hombres de bien, los cuales perpetuarán el culto a las selvas, naturales nidos que albergaron a las primitivas tribus; únicas dueñas de la tierra.

¡SALVE LOS NIÑOS IBEJIS! Protectores de todo lo que principia y evoluciona. Entidades que dominan la riqueza material, además de ser portadores del milagro de la sanidad. Que nunca nos falte algo del candor y la ingenuidad que posee la infancia, para que podamos creer e ilusionarnos, además de mantener la esperanza en el futuro.

¡CAÓ CABIECILE REY XANGÓ! Truenos, llamas y piedra usas para defender la Justicia que pregonas con uno de tus emblemas: la balanza. Patrono de las letras, el ritmo del tambor y dueño de la lengua eres hoy día, la entidad que protege las comunicaciones en todas sus formas y expresiones. Abogado por excelencia, ruega por nosotros ante el Padre y usa tu fuego sagrado, para purificar nuestra alma de impurezas. El doble filo de tu hacha, relumbre amenazadoramente ante la discriminación, la intolerancia y la injusticia.

¡SALVE OGUM! Guerrero por excelencia. Con tu escudo nos escondas de la mezquindad y con tu lanza nos defiendas de los peligros ocultos, para que todo lo bueno se nos brinde con holgura. Bendita espada que corta todo mal. El acero que dominas actúe forjando fuentes de trabajo y producción, que nos permitan ganar siempre dignamente el pan de cada día.

¡SALVE LAS AGUAS! Grandes y pequeñas, dulces y saladas. Que ellas corran abundantemente logrando el milagro de la vida y limpiando de suciedad los corazones para que aparezca la Verdad. Salubá Naná! Odo Ia Yemanjá! Oraieieo Oxum! Y Eparrei Iansá! Vientos y tempestades. Benditas dueñas de la gracia, el amor y la paz. Armonía en los hogares, felicidad en el matrimonio, vientres preñados...Todo eso pedimos a las sirenas encantadas que viven en las aguas esplendorosas, profundas, misteriosas, cristalinas, cálidas o frías, espumosas, quietas o cayendo en cascadas.

¡EPA EPA BABÁ! Epaó Oxalá bendito. Seas llevando parte de nuestra pesada carga espiritual, así como cargaste tu cruz en tierra por nosotros. Tu misericordia nos ampare y tu Luz nos guíe hacia el bien, sin separarnos de la caridad y el amor al prójimo. Acerca nuestras vidas a la perfección y enséñanos a no doblegarnos ante las ambiciones de la carne. Permítenos buscar y encontrar la paz y entender que los verdaderos tesoros nunca son materiales y por esa razón, sus cofres son los corazones de las mujeres y los hombres justos y piadosos. QUE ASÍ SEA


ORACIÓN A SAN JORGE PIDIENDO PROTECCIÓN
Andaré vestido y armado con las armas de San Jorge para que mis enemigos,
teniendo pies, no me alcancen, teniendo manos no me atrapen, teniendo ojos no me vean y ni con el pensamiento puedan hacerme mal.
Armas de fuego mi cuerpo no alcanzarán, cuchillos y lanzas se quiebren sin mi cuerpo tocar, cuerdas y cadenas se rompan sin mi cuerpo atar.
Oxalá me proteja y defienda con el poder de su Santa y Divina gracia,
Iemanjá me cubra con su manto sagrado y divino,
protegiéndome en todos mis dolores y aflicciones,
y Zambi-Dios, con su divina misericordia y gran poder,
sea mi defensor contra las maldades o persecuciones de mis enemigos.
Glorioso San Jorge en ti confío,
extiéndeme tu escudo y tus poderosas armas,
defendiéndome con tu fuerza y con tu grandeza,
y que debajo de tí, mis enemigos queden humildes y sumisos.
Así sea con el poder de Dios, de Jesús y del Divino Espíritu Santo,

Zambí, Oxalá e Ifá siempre amparándome.

Amén

Hegemonías culturales versus cultura afro

Lo cultural extranjero, hegemónico y masificado; predomina, copa, y en el imaginario se percibe como superior. Las costumbres alternas al mensaje uniformante sean minorías o no -incluso las autóctonas- se ven folcklorizadas, asociadas a lo “gracioso” e inferior,  como mucho exóticas, pero no se sienten nuestras.  Grave error.

Existen otras visiones de la vida, tradiciones de otros pueblos que también son Uruguay como es el legado africano e indígena.

Por eso les cuento que Omulú no es el “tío cosa” de la serial estadounidense “Los locos Adams”que desde chicos nos socaron por televisión y es muy cómica, pero nunca será nuestra como el candombe afrouruguayo y sus expresiones culturales. El personaje yanqui enano de pelos hasta el suelo, nada tiene que ver con el candombe y las figuras del panteón africano.

Si no conocemos y somos víctimas pasivas de ideologías adrede mono culturizantes pues nos venden el modelo a imitar y todo el marchandise detrás, al menos llamémonos a silencio.

La persona que tuvo el gran honor de vestir al Orixá Xapaná (Omulú) en el desfile de Llamadas, una vez más debió soportar que le llamaran estúpidamente “tío cosa”. Es una verdadera vergüenza. Conocemos más del mundo imaginario que nos fabricó la industria televisiva idiotizante para hacernos adictos consumistas, que de lo propio.

Los pueblos del África que llegaron esclavizados a América y al Caribe creían en las fuerzas de la naturaleza como su religión tradicional, eso son los Orixás.

Omulú o Xapaná es el Orixá o deidad africana Rey del Cementerio y de las enfermedades, el que se encarga de llevar las almas al buen descanso, dueño de la tierra y Regente del 2014, cuya vestimenta es de paja de las costas africanas de la cabeza a los pies con buzios adornando su “filá” cumplido. Es un majestuoso ícono de la antigua cultura del Golfo de Benin-Dahomey, y llegó acá como los demás Orixás, con el sangriento y millonario negocio del tráfico de personas esclavizadas realizado por los colonizadores europeos.

Si estamos en las Llamadas, estamos en el vórtice o núcleo de la cultura afro en Uruguay, que no desembarcó en viaje de placer sino de los barcos negreros y resultado de eso aún padecemos discriminación racial endémica.

El tráfico esclavista es una degeneración mental deshumanizante y no hay que olvidarla porque se podría repetir.

Convivir no es perder la memoria.

Tenemos internalizados los mensajes y personajes impuestos por los grandes medios de comunicación, funcionamos casi digitados y nuestra voluntad está ajena, automatismo que nos impide ser libres o usar el propio criterio. ¿O van a drograse y a alcoholizarse? Si van a molestar mejor quedarse en casa. ¿Tenemos “frizado” el sentido crítico? ¿Miramos sin ver?

Al menos el contexto cultural donde aparece la figura nos debería hacer pensar. Es la muestra más representativa de la cultura africana en el país, donde todo tiene un significado, una simbología. Los personajes, los elementos, los pueblos y sus historias. Las alegorías que allí se expresan y su enorme diversidad son una riqueza.

Qué pena los que no vieron a Omulú..! Se perdieron su axé de salud!

Igual muchas personas le llamaron pidiendo bendición. Incluso algunos turistas le saludaron con saludos afrocubanos y afrobrasileros rogando protección y hasta danzaron con él!!

NO PROPONGO DRAMATIZAR LAS LLAMADAS.
ALIENTO A CONCURRIR CON ALEGRÍA, CONCIENCIA Y RESPETO POR EL ARTE Y LA CULTURA AFROURUGUAYA EN SU GRAN FIESTA.
Susana Andrade - ATABAQUE