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lunes, 3 de marzo de 2014

Iemanjá - Rainha Do Mar

Nota de Revista Paula - El País - Periodista Karina Spremola


Rainha do mar
Rainha do mar Lo fundamental era encontrar un buen sitio en el que hacer el ritual. Sin cámaras ni curiosos y con la mayor intimidad posible. El muelle del buceo, a un lado del puerto y frente al Museo del Arma de Ingenieros -mejor conocido como la Aduana de Oribe– parecía una buena opción, a no ser por pescadores que, ajenos a las deidades del mar, poblaban el dique aquella tarde. Buscaron más hacia el Este y finalmente hicieron suyo un rincón de rocas próximo a la playa de los Ingleses, en Punta Gorda.

Mientras la mayoría de cultores y allegados se agolpaba en la playa Ramírez, la mae Susana Andrade, su familia –el pai Julio Kronberg con sus hijos Germán y Naomi Kronberg– y algunos amigos, fieles umbadistas e integrantes del colectivo Atabaque, tenían todo pronto para el culto a Iemanjá lejos del mundanal ruido. La lluvia que durante buena parte del día no había dado tregua y la situación de alerta meteorológica anunciada para horas después hicieron inviable la intención de embarcarse mar adentro. “Otra vez será”, dijeron a coro.

Limpiar la zona y tender la mesa es parte de la ceremonia que rinde homenaje a la reina madre de los mares. Pero antes, indica el protocolo, hay que encenderle una vela roja y negra a Exu, el dueño de los caminos, el orixá del movimiento, el propietario de las llaves para penetrar en los secretos del mar. “Siempre le pedimos permiso”, advirtió mae Susana. “A é conviene tenerlo siempre contento”. Enseguida, las enormes canastas decoradas se mezclaron entre las rocas ostentando todo aquello que, dijeron, le gusta a Iemanjá.

Comienza el rezo y la sacerdotisa, después de frotar sus manos, es quien lleva –literalmente– la voz cantante mientras su hijo Germán la acompaña con el tambor y el resto hace coros. Los cantos son en portugués, pero cada pocas estrofas puede entenderse que dicen Iemanjá, a rainha do mar.

La primera ofrenda es el pop. Cientos de palomitas de maíz se arrojan con virulencia y se sumergen en las aguas. Después vienen las frutas –sandías, melones, duraznos, todos cuidadosamente ornamentados–, la miel, la sidra, los merengues, los perfumes y las velas amarillas. La diosa es muy femenina, aclaran, y como a cualquier mujer, le encanta recibir regalos.

Las flores quedan para el final. Cada ramo –son más de diez y cual más abundante y generoso– sirve para que mae Susana recorra el cuerpo y bese las manos de sus fieles, que entonces sí estarán listos para hacer sus ofrendas al mar. Una vez que todo ha sido entregado, ella cierra sus ojos y abre sus brazos para dar las gracias. A esa altura el sol ya está casi sobre el horizonte y un pequeño altar quedará en las rocas como mudo testigo de una ceremonia sencilla, auténtica y comprometida que no ha hecho otra cosa que rendir culto a la naturaleza.

Rainha do mar


jueves, 20 de febrero de 2014

Umbanda es parte del pueblo


La comunidad afroumbandista uruguaya no es solamente un espectáculo de dos de febrero en las playas. Esos cientos de miles unidos en la fe, son gran parte de la población de este país aunque las encuestas no reflejen la realidad, por ser confeccionadas despreciando criterios positivamente diferenciadores.
Algunas escenas de un programa de televisión sobre religión Umbanda mostradas en canal abierto, fueron filmadas en nuestro templo de la agrupación Atabaque dirigido por Pai Julio Kronberg -umbandista desde hace más de treinta años- y quien escribe, llegada a la religión por él a fines de los años setenta. Conocer es el primer paso para comprender al otro, por eso abrimos las puertas.

No discriminar supone brindar espacios de expresión plural, y aunque pensemos diferente, es necesario respetar al semejante para convivir en armonía en una sociedad que aspira a desarrollarse y crecer.
Reflejados estos ideales en el lema del movimiento que impulsamos “Por un país sin exclusiones”, nos sentimos motivados a colaborar con las inquietudes de las producciones periodísticas interesadas en los cultos de matriz afro, que lamentablemente en el medio aún no pierden la categoría de fenómeno.

En los hechos sufrimos marginalidad y eso es acrecentado entre otras cosas, por la prédica demonizadora, constante y masiva de los telepastores multimillonarios de la Iglesia Universal que han copado este país con formidables y enigmáticos capitales.

Hay gente que tiene miedo de ser echada del trabajo si son “descubiertos” públicamente como “macumberos”, término vulgar y despectivo aunque la semántica alude al son de un tambor consagrado y su consecuente rito. Muchos todavía piensan que los afroreligiosos somos brujos hacedores de magia negra y no entienden que Umbanda es una religión y como tal busca el bienestar de las mujeres y de los hombres.

Establecida la imprescindible necesidad de difundir las virtudes de nuestra incomprendida fe, decimos: existimos y somos un importante sector del Uruguay que vive y vota. Es hora de desterrar falsos conceptos que se generan y reproducen al amparo del oscurantismo y las interpretaciones retorcidas por intereses creados o mero desconocimiento. En pro de un bien mayor, sacrificamos la sagrada intimidad propia del culto, y agradecemos a los periodistas que se interesan en mostrarnos, esperando que la edición no recorte el sentido primordial que es la purificación y el equilibrio internos para lograr una vida mejor.

Dentro de nuestro universo religioso se practica lo que científicamente llaman “trance mediúnico”, esto implica la incorporación de espíritus de luz o energías de la Naturaleza, bajo el influjo de los cuales las personas hablan, gesticulan y se comportan según las características de las entidades que reciban. En Umbanda religión surgida en Brasil, creemos que los Guías que llegan en las sesiones (podría ser en un hospital para ayudar a curar a un enfermo) ascienden fajas astrales purgadas en la misión de auxiliar a los que acuden en busca de sosiego, consejos de vida, armonía, salud y paz. O sea: ese Caboclo (indio), Preto Velho (africano), Ogún, Exú (Eshú), Pombagira, Sereia o quien sea, ”baja” o se manifiesta con la finalidad de purificar a quien lo recibe, y a su vez, subir peldaños astrales hacia Dios (Zambi u Olorum) haciendo el bien y prodigando caridad. Al producirse tales incorporaciones, generalmente, el médium ve algo distorsionados sus rasgos físicos y muestra cambios en la personalidad aunque no esté integralmente inconciente.

No digo para los habitantes de Noruega o Japón pero para los ciudadanos de este hermoso país, debería ser familiar el paisaje que estoy describiendo pues es propio de una espiritualidad nativa que tiene todo que ver con el suelo y su gente afroindígena, parte esencial del origen de la identidad uruguaya.

Es casi un deber conocer nuestra existencia como comunidad religiosa y podría ser un delito prejuzgarnos, pues hay leyes que penalizan la discriminación aquí y en el mundo, a pesar de que no haya demasiados jueces prestos a hacerlas cumplir. Por eso invitamos y permitimos presenciar a gentes notorias los rituales que hacemos, para que vean de cerca y puedan transcribir de primera mano. La experiencia directa y el testimonio de aquellos que gozan de respeto y credibilidad, serán fuente de información fidedigna hacia el colectivo.
 
Antropólogos, periodistas, políticos, luchadores sociales, estudiantes de ciencias humanas, etc. son espontáneos y objetivos repetidores de una verdad que solo necesita expresarse en igualdad de condiciones, para que se desmistifique y terminen las mentiras denigrantes a toda voz sobre los umbandistas y africanistas, hechos internacionalmente punibles como es la incitación al odio en razón de la fe.

Se acepta con naturalidad que Jesucristo es el hijo de Dios, nació de mujer, fue crucificado, murió y resucitó. Por lo mismo; una persona incorporada o en trance, no debería ser un misterio temido, sino simplemente un sujeto de derechos y de respeto de parte de la sociedad. La concepción de lo trascendente que sustentemos lejos de ser motivo de exclusión, supondría la forma fáctica de disfrutar la libertad de cultos que pregonan la Constitución y las leyes.

Cuando nació la hija menor de los príncipes de España, el mundo entero les contemplaba hipnotizado como si fueran supra gente. Ese es un verdadero cuadro de fantasía, casi un absurdo inconcebible en la evolución actual de la humanidad. Sin embargo es aceptado como normal que existan reyes.

Después de eso… ¿Quién se asombraría de mirar a un Pai o a una Mae incorporados en la televisión?

Lunes, 06 de agosto, 2007 - AÑO 10 - Nro.2631 La República 
Susana Andrade - Atabaque